sábado, 22 de mayo de 2021

CONMEMORANDO

SISTEMATIZACIÓN CASO

Fecha:

Época del conflicto armado interno de Colombia

Lugar:

Ocaña, departamento de Santander

Fuente:

Zúñiga, G. (2016). Mi cuerpo en el fuego. Historias de vida y resistencia de víctimas de la violencia sexual en el marco del conflicto armado en Colombia. [Tesis de pregrado, Universidad Francisco de Paula Santander Ocaña]. Archivo digital.

https://ufpso.edu.co/ftp/pdf/revistas/MiCuerpoEnElFuego.pdf

Descripción de los hechos:

Carolina (nombre ficticio), sufrió de violencia sexual cuando salía del trabajo a altas horas de la noche, cuando de repente sintió un golpe muy fuerte en la cabeza que la dejó inconsciente. Unas horas después fue encontrada por una vecina quien la acompañó al doctor y al hacerle los exámenes médicos determinaron que había sido víctima de maltrato sexual, le mandaron algunos medicamentos para el dolor y eso fue todo, sin embargo, tiempo después, con mucho dolor, regresa a la clínica y se da cuenta de que tiene semana y media de gestación.

Tras una investigación realizada por la fiscalía, se determinó que se había tratado de un ataque sistemático llevado a cabo por un grupo de autodefensas de Medellín que la habían perseguido hasta Ocaña debido a su orientación sexual y que como ella, treinta personas más habían sido víctimas de este mismo acto, específicamente en contra de miembros de la comunidad LGBTI. 

Tipo de violencia:

Violencia sexual, de género y física.

Impactos psicosociales :

El testimonio de Carolina tiene diversos aspectos a discutir a la luz de los impactos o traumas psicosociales. El primero y principal de ellos es el ataque sistematizado de las autodefensas contra la comunidad LGBTI, quienes a lo largo del conflicto armado han sido objeto de atención y agresión por parte de los diferentes grupos armados, ya sea para deslegitimar, humillar a una comunidad minoritaria y rechazada principalmente en esta época, considerado como algo no natural.

Esto habla de toda la significación que hay alrededor de esta comunidad y sus miembros, que tiene consecuencias también en sus relaciones familiares y en las repercusiones psicológicas que este tipo de actos dejan en las personas. Por un lado, el caso de Carolina muestra como ella y muchas otras mujeres de la comunidad víctimas de violaciones y embarazos no deseados, no acudieron a las instituciones públicas para denunciar lo que había sucedido, pues eso significaba mencionar su orientación sexual, que su familia se enterase de esta y que las personas dentro de las instituciones deslegitimaran los hechos o las rechazaran a ellas.  

Así mismo, las repercusiones psicológicas son bastante graves, en Carolina, los episodios depresivos que tiene casi a diario, las dificultades para disfrutar actividades que antes hacía e incluso, la dificultad para procesar ciertos aspectos de la situación y la manera en la que esto repercute en la relación con su hija.

Con respecto a esto último, el vínculo que ahí se ha construido, es de hermanas, pues según ella cuenta, su madre se encuentra registrada como la madre biológica, pues debido al trauma ella no pudo colocar su nombre, así mismo, menciona que su hija esta bien, es feliz, no tiene traumas y que para ella eso es lo más importante, decidiendo así que no es necesario contarle la verdad.

Análisis de los actores

Víctimas:

Mujer identificada como lesbiana en el momento del suceso (es probable que en los 20’s)

Victimarios:

Grupo de Autodefensas de Medellín.

Comunidad:

Al haber sido un ataque sistemático a esta comunidad, el trabajo que empezó a realizar Carolina en la fundación Rostros Di - versos + H con las personas de esta comunidad en Ocaña es poder darle un mayor respeto y visibilización a los chicos y chicas trans.

Estado

Las instituciones públicas y de la salud tuvieron un papel un poco pasivo como se denota en el testimonio de Carolina. Por un lado, como se mencionó anteriormente, hay una resistencia grande por parte de las personas de la comunidad LGBTIQ para acudir a estas a hacer las denuncias sobre violencia sexual por la estigmatización y el temor de ser deslegitimadas en su propia experiencia. Así mismo, Carolina mencionó que cuando llegó al hospital con una semana y medio de gestación, el aborto por mal formación o violación estaba aprobado, sin embargo los directivos médicos no lo consideraron necesario y no lo permitieron, a pesar de que este era su deseo.   

Familia:

Hay un tejido social que se ha roto un poco, la identidad sexual de Carolina no es algo que ella hable mucho porque hay mucha prudencia en la familia por eso, además de la situación y el vínculo que se ha construido propiamente con su hija.

 


VIDEO:


 

lunes, 19 de abril de 2021

 Conceptualización teórica de la de la problemática: 

Violencia sexual en el marco del conflicto armado.

La Organización Mundial de la Salud define el concepto de violencia sexual como todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios, insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier  ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo (OMS & OPS, 2010)

En el marco del conflicto armado, la violencia sexual ha sido un mecanismo a lo largo de la historia de la humanidad para aterrorizar, violentar y deshonrar comunidades participes o expuestas en medio de la guerra, siendo las mujeres y niñas las principales víctimas de los actos de violencia sexual. En el siglo XX, se han constatado violaciones a las mujeres, incluso de manera sistemática, como táctica explícita de guerra. Esto ha sido una forma de calmar a las tropas, de premiarlas; o de humillar al enemigo, de ver a sus mujeres como botín de guerra (Fiscó, 2005).












Tomadode: https://observatorioviolencia.pe/violenciasexual-conflicto-armado/

Dado que la violencia sexual es un acto de atropello a los derechos humanos de las personas en cualquier ámbito, incluso en la guerra, es un tema de total relevancia para el derecho internacional humanitario, el cual, es un conjunto de normas que procuran limitar los efectos del conflicto armado sobre las personas, entre ellas los civiles, las personas que no participan o han dejado de participar en el conflicto e incluso las que siguen haciéndolo, como los combatientes (Naciones Unidas Derechos Humanos, 2011).










Tomadode:https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:El_derecho_de_la_guerra_en_el_pa%C3%ADs_de_la_guerra_cr%C3%B3nica.jpg

Para lograr su objetivo, el derecho internacional humanitario abarca dos cuestiones principalmente: la protección de las personas y las restricciones sobre los medios y los métodos de guerra, a través de tratados universales de derechos humanos. Así mismo, el derecho internacional indica la obligación del Estado por respetar, proteger  y garantizar el cumplimiento de los derechos humanos, mediante medidas positivas para el disfrute pleno de los derechos humanos de sus ciudadanos en el territorio nacional. 

Por tanto, la violencia sexual como forma de violencia e infracción al derecho internacional humanos en un contexto de conflicto armado, implica que las partes en guerra deben acatar la prohibición de la violencia sexual y los Estados tienen la obligación de llevar a juicio a sus autores. Sin embargo, muchos de los países que han presenciado actos de violencia sexual en sus conflictos armados, han sido casos que residen en la impunidad y provocaron secuelas psicológicas en las víctimas, las cuales perduran en el tiempo, incluso hasta la actualidad.

Aunque la violencia sexual es un fenómeno multicausal, en el contexto del conflicto armado, algunos factores causales son el patriarcado, la militarización, al hecho de que la violación pueda ser una estrategia de guerra o a la utilización de la violación como una forma de “limpieza étnica” (Villellas, Villelas, Urrutia, & Rayo, 2018). Aun así, ninguna causa explica por sí sola que se haga uso de la violencia sexual en los conflictos armados, sino que los diferentes factores se complementan y ofrecen explicaciones sobre aspectos parciales de este fenómeno tan complejo (Villellas, Villelas, Urrutia, & Rayo, 2018).

Se concluye la violencia sexual representa una grave violación de los derechos humanos que tiene lugar tanto en contextos de paz como de conflicto armado, considerando que el surgimiento de guerras potencializa los casos de esta índole, afectando principalmente a mujeres, niñas y niños, perpetuada  mayoritariamente por hombre (sin descartar casos de mujeres perpetuadoras). De igual forma, los contextos de conflicto armado, además de ser una violación de los derechos humanos, también constituye una violación del derecho internacional humanitario (DIH).


 

Contextualización de la problemática en el país: 

El conflicto armado interno colombiano inició a finales de la década de los 90’s, y se extiende hasta la actualidad; la desigualdad y la falta de espacios para la participación política del pueblo, marcaron el comienzo de la violencia y lucha armada. Posteriormente, el narcotráfico, el narcoterrorismo, la presencia de nuevos actores políticos y armados en un contexto de lucha revolucionaria, alimentaron su prolongación con una serie de sucesos atroces sin precedentes que afectaron principalmente la población civil colombiana. 



















Siendo los conflictos armados propicios para la materialización de las formas de violencia, Colombia y su época de violencia no se queda atrás, experimentó desde abusos, asesinatos, reclutamiento de menores, desapariciones, desplazamiento forzado hasta muertes, una serie de atrocidades y atropellos tanto a la vida, como a los derechos humanos de los colombianos.










Tomada de:  https://www.semana.com/nacion/articulo/llamado-desgarrador-presidente-pais/351867-3/

En cuanto a los actos de violencia sexual, fueron una de las muchas formas de violencia empleadas por los grupos armados en el conflicto armado colombiano. Según el Observatorio de Memoria y Conflicto en Colombia se han registrado alrededor de 15.738 víctimas de violencia sexual entre 1958 y 2018, donde muchos de los casos aún empiezan a documentarse y denunciarse. Ante esto, la coordinadora de la Ruta Pacífica de las Mujeres, Dunia Esther Fajardo, señala que: “La verdad de las mujeres no se limita al registro de los hechos. No es solo un listado de hechos horribles, también es la comprensión de cómo lo vivieron las mujeres, cómo lo sufrieron y cómo afrontaron esas situaciones de violencia en el marco del conflicto armado”.

La Comisión y el Movimiento por la Paz (MPDL) en su encuentro sobre Conflicto Armado y Violencia Sexual el 22 de noviembre de 2018, expusieron la necesidad de dar valor y sentido al sufrimiento de las víctimas de la violencia sexual en el conflicto armado colombiano, con el objetivo de analizar las formas en que se repitieron o diferenciaron comportamientos y dar cuenta de los patrones de violencia y la victimización. No solo es conocer lo que pasó, sino explicar las razones (Comisión de la Verdad, 2018).

Como ya se mencionó, el principal género víctima de la violencia sexual es el femenino; cuyos actos incluyen  en el contexto de la guerra, no solo violaciones (a menudo repetidas y en grupo) sino también tortura sexual, embarazos forzados, presencia forzosa en violaciones a otras mujeres (incluyendo a sus madres, hijas o vecinas) y otras agresiones sexuales (Villellas, Villelas, Urrutia, & Rayo, 2018)









Tomadode:https://medium.com/@5120171125/la-triste-realidad-de-una-mujer-colombiana-en-el-contexto-de-la-guerra-eae0df44357a

Ante las consecuencias de los actos de violencia sexual, surge la pregunta de ¿Qué mecanismos y estrategias se han utilizado para dar tratamiento a los casos de violencia sexual? En Colombia, dentro de la Unidad para la Víctimas se presta atención y reparación integral a mujeres víctimas de violencia sexual en el conflicto armado colombiano, dirigido a la implementación de acciones diferenciales que respondan a los daños particulares que ha causado la violencia sexual sobre las mujeres, contribuyendo a la reconstrucción de sus proyectos de vida desde la dimensión psicosocial y económica y al empoderamiento frente a la apropiación de sus cuerpos, autonomía, su sexualidad y la conciencia de su dignidad para romper los ciclos de violencia a los que se ven enfrentadas dentro y fuera del conflicto armado (Unidad para las Víctimas, 2018).

 

Análisis de la problemática:

Trauma psicosocial, polarización, mentira institucionalizada y violencia.

Inicialmente, es importante mencionar que los conceptos descritos por Martín Baró suelen relacionarse y sobreponerse entre sí, lo que permite tener una comprensión más amplia y desde diversos matices de la problemática escogida: la violencia sexual en el marco del conflicto armado en Colombia. Para analizar esta con relación a los conceptos, se tuvo en cuenta el informe realizado por el Centro de Memoria Histórica, en donde se lleva a cabo cuidadosamente, un informe nacional de la violencia sexual en el conflicto armado (Centro de Memoria Histórica, 2017). 

Para comenzar, el trauma psicosocial es entendido por Martín Baró (2000), como una herida o huella desfavorable para la vida de una persona, debido a la prolongación de una guerra civil en la que se encuentra inmersa. Además de hacer énfasis en que esta tiene su fundamento en el hecho social y por ende se manifiesta en la forma en la que una comunidad se relaciona entre sí.

Teniendo clara esta definición, se puede evidenciar la manera en la que el conflicto armado en Colombia se encuentra arraigado a las formas de relación y contacto con las personas y sus entornos. Esto no es ajeno a la manera en que la violencia sexual ha sido significada en el país, y donde el trauma psicosocial debido a esta, se evidencia principalmente desde la invisibilización, el rechazo social y la deshonra. Estos se ven reflejados en la transformación, en muchos casos, de los vínculos con las familias y comunidades, en donde las creencias alrededor del acto son causantes del rechazo y la desvinculación de la mujer que lo ha sufrido. Esto provoca profundos sentimientos de soledad y discursos entorno a la desvalorización de la persona, provocando una fractura en el tejido social (Centro de Memoria Histórica, 2017).

La polarización se relaciona con la fractura mencionada, en cuanto es usada como estrategia de los diferentes actores del conflicto armado colombiano para profundizar y agudizar el odio intergrupal en donde se identifica a los otros como “el enemigo” que hay que eliminar y en donde la población toma un papel fundamental, así no quiera, para la preservación de la segregación (Martín Baró, 2000). En muchos casos, se ha significando al cuerpo femenino como escenario de disputa,   usualmente en el momento de la incursión de uno de los bandos en un territorio específico del país, para así sofocar las incidencias y garantizar su hegemonía sobre la población (Centro de Memoria Histórica, 2017).

 Así mismo, la violencia sexual es usada para identificar y estigmatizar a una persona con uno u otro actor armado, o como castigo por pertenecer al “bando enemigo”. Esto causa que dentro de la población se empiece a generar desconfianza entre las personas que la conforman, justificado en una dominancia del miedo que provoca, no solo el resquebrajamiento del tejido social sino también de la identidad personal, reiterando la existencia y la necesidad de dos polos.

 La mentira institucionalizada es entendida como la “versión oficial” de los hechos, que la mayoría de las veces incluye la tergiversación o invisibilización de aspectos fundamentales para entender la realidad, todo con el fin de mantener un orden social establecido. Adicionalmente, dentro de esta, se promueve la estigmatización de quienes desean sacar a la luz algo que no conviene (Martín Baró, 2000). Lo más decepcionante al leer el informe, es que la mayoría de las veces, la “versión oficial” de los actos de violencia sexual en el conflicto armado, ni siquiera aparece, pues se promueve un discurso social en el que las violencias de género son minimizadas, ya sea porque es un tema privado que la mujer debe resolver por sí misma o porque se le coloca a la víctima la responsabilidad de lo sucedido, aspectos que tienden a provocar el silencio y el olvido como única medida de supervivencia (Centro de Memoria Histórica, 2017).

Lo anterior, se perpetúa por un sentimiento común en las víctimas de violencia sexual, mencionado notoriamente por el Centro de Memoria Histórica (2017): la culpa. Esta, se encuentra en las respuestas comunes ofrecidas por las instituciones judiciales y de las comunidades a las que pertenecen, en donde el único resultado es la revictimización y la ralentización del proceso de sanación emocional. Se afianza entonces, la estigmatización, la desprotección y el cuestionamiento de la veracidad de los acontecimientos que han marcado de manera significativa la vida de la víctima.  

Debido a estas dinámicas y significaciones alrededor de esta problemática, se encuentra que la violencia es un aspecto normalizado y justificado en casos de violencia sexual en el conflicto armado colombiano. Martín Baró (2000), habla de la violencia como aquel aspecto que es conveniente mantener y legitimar, usualmente por el poder militar, aspecto que si bien fue pensado para la realidad salvadoreña, también aplica para la colombiana. Esto se debe a que la violencia ha sido instaurada en el país como la forma selecta de imponer control y dominación, en la que la mayoría de los casos, los señalados como responsables son las víctimas (Centro de Memoria Histórica, 2017).

Específicamente con relación a la violencia sexual, se muestra que se suele eximir de la responsabilidad a los hombres que han realizado estos actos, provocando que el discurso sea entorno a las conductas, prendas o escenarios en los que se encontraba la mujer, siendo esta la responsable por lo que sucediera. Lo anterior es replicado, no sólo por el Estado, sino por los integrantes de los diferentes grupos armados para restar importancia a los hechos, minimizando las consecuencias de estos. Por otro lado, el Centro de Memoria Histórica (2017) ejemplifica la normalización de la violencia, con el hecho de que en muchas comunidades los actos de violencia sexual son justificados por la cultura y por ende vistos como situaciones que deben ser preservadas y defendidas pues incluyen aspectos de la identidad cultural.

Para concluir, los diferentes términos acuñados por Martín Baró (2000) son fundamentales para entender la manera en la que esta y muchas otras problemáticas en el conflicto armado colombiano, se desarrollan y se mantienen en el tiempo. Así mismo, resultan determinantes para intervenir sobre las heridas sociales que las comunidades y en general la nación tiene, colocando responsabilidad en las personas que la conforman, a tener un papel activo y sobre todo crítico en la realidad que acontece y que exige principalmente, su reconocimiento y comprensión desde el hecho social.

 

WEBGRAFÍAS Y REFERENCIAS 


Centro de Memoria Histórica (2017). La guerra inscrita en el cuerpo: Informe nacional de violencia sexual en el conflicto armado. Centro de Memoria Histórica.  

Comisión de la Verdad. (26 de Noviembre de 2018). La violencia sexual por cuenta del conflicto armado era un tabú. No se hablaba de este delito. Obtenido de https://comisiondelaverdad.co/actualidad/noticias/la-violencia-sexual-por-cuenta-del-conflicto-armado-era-un-tabu-no-se-hablaba-de-este-delito-lideresa-del-pacifico#:~:text=Seg%C3%BAn%20el%20Observatorio%20de%20Memoria,empiezan%20a%20documentarse%20y%20de

Fiscó, S. (17 de Junio de 2005). ATROCES REALIDADES: LA VIOLENCIA SEXUAL CONTRA LA MUJER EN EL CONFLICTO ARMADO COLOMBIANO. Bogotá, Colombia: Papel Político.

Martín Baró, I. (2000) La violencia política y la guerra como causas del trauma psicosocial en El Salvador. En: Martín Baró, I. & Colab. (2000) Psicología Social de la Guerra. El Salvador. UCA Editores. Págs. 65-84.

Naciones Unidas Derechos Humanos. (2011). PROTECCIÓN JURÍDICA INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS DURANTE LOS CONFLICTOS ARMADOS.

OMS, & OPS. (Marzo de 2010). Organización Mundial de la Salud. Obtenido de Organización Panmericana de la Salud: https://www.paho.org/hq/dmdocuments/2010/Violencia_Sexual_LAyElCaribe.pdf

Unidad para las Víctimas. (2018). ESTRATEGIA DE REPARACIÓN INTEGRAL A MUJERES VÍCTIMAS DE VIOLENCIA SEXUAL- UNIDAD PARA LAS VICTIMAS. Colombia.

Villellas, M., Villelas, A., Urrutia, P., & Rayo, J. (24 de Mayo de 2018). FUHEM Educación+ecosocial. Obtenido de Violencia sexual en conflictos armados: https://www.fuhem.es/2018/05/24/violencia-sexual-en-conflictos-armados/